Eufemismo y posverdad son herramientas que nos ayudan a proyectar el enfoque que queremos de la realidad.
Pero dejemos la posverdad aparcada, de momento, y hablemos de los muchos eufemismos para nombrar de forma más agradable realidades que no nos gustan, auténticas distorsiones del lenguaje.
Una de ellas es la diversidad funcional cuando nos queremos referir a la discapacidad.
Diversidad funcional, diferentes maneras de funcionar. Diferentes maneras de cumplir las funciones necesarias para vivir.
Entonces, ¿por qué se sigue tratando la discapacidad desde una perspectiva de ser una patología? ¿En qué quedamos?
Si es una diversidad funcional, entonces tenemos un problema de derechos civiles pues la sociedad no está preparada para convivir en la diversidad. Si es una patología, no somos una sociedad que cuide de las personas carentes de salud.

¿La respuesta? ¿Y si le preguntamos a las personas afectadas?

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